La Costa Azul, un placer para los sentidos…

  • Islas de Lérins

    Islas de Lérins

    A unos cientos de metros de La Croisette, frente a la Bahía de Cannes, las islas de Lérins le dan la bienvenida. En un marco idílico de naturaleza virgen, estos lunares del Mediterráneo ofrecen a los visitantes una colección única de fauna y flora, así como una historia singular que mezcla los misterios de la Máscara de hierro con la serenidad de los monjes cistercienses.

  • Festival de Cannes

    Festival de Cannes

    Abra bien los ojos: puede cruzarse con algún famoso. Y aún con más motivo si decide visitar la ciudad en mayo, cuando se celebra el Festival de cine internacional de Cannes, que supone una auténtica invasión de estrellas de cine, personajes famosos, fotógrafos armados con objetivos intimidantes y miles de medios de todo el planeta. Todas las miradas recaen en la encantadora ciudad en este mes y usted puede ser testigo directo de la acogida de los mejores estrenos del año. En el Boulevard de la Croisette se encuentra el Palais des Festivals, donde se extiende la alfombra roja y tienen lugar las principales proyecciones.

  • El interior de Cannes

    El interior de Cannes

    La zona interior de Cannes está repleta de ciudades y pueblos típicamente provenzales como Grasse (conocido por sus perfumes), Cabris (con su magníficas vistas sobre el Var y los Alpes Marítimos), Gourdon (pueblo en las montañas donde podrá admirar una vista completa desde Mandelieu hasta Mónaco), y Saint-Paul-de-Vence, uno de los pueblos provenzales más pintorescos de la zona, elegido por numerosos artistas para instalarse durante más o menos tiempo para vivir y trabajar: Matisse, Fernand Léger, Chagall… Hoy en día es muy agradable pasear por sus callejuelas peatonales y admirar sus galerías de arte y talleres artesanales.

  • Niza

    Niza

    Si cuenta con tiempo suficiente para descubrir la Costa Azul, la villa nizarda, a menos de 40 km, es una visita obligada. Glamour, belleza, arte, cultura, dinamismo… Podrá dejarse seducir por el encanto de la segunda ciudad más visitada de Francia y comprobar la influencia de la cultura italiana, tanto en la gastronomía como en la arquitectura y el arte. Es la excursión perfecta para un día bien aprovechado en el que podrá visitar museos, ir de compras, degustar la típica pissaladière, relajarse en la playa, caminar por el Paseo de los Ingleses, perderse por las callejuelas de la Vieille ville o incluso participar en el famoso carnaval… Eso sí: deberá ser madrugador y prevenido si no quiere perderse ninguna de las numerosas maravillas que le ofrece Niza.

  • Mónaco

    Mónaco

    Mónaco es un mini-país (el segundo estado independiente más pequeño después del Vaticano) enclavado en la Costa Azul. Este principado es popular sobre todo por su clima suave, sus elegantes yates, su casino y su circuito de Fórmula 1, aunque también son célebres los escándalos protagonizados por su familia real. No deje de visitar el Museo Oceanográfico de Mónaco, donde descubrirá raras especies de peces. Merece la pena acercarse desde el hotel Thomas y respirar durante una jornada el glamour y el lujo que despide Montecarlo, el distrito más distinguido de este diminuto país.

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